Los niños tienden a ser los comensales más exigentes de una mesa. Si bien es cierto que el alimento principal de un bebé es la leche, preferiblemente la materna, a medida que va desarrollándose como individuo, sus exigencias nutricionales y de paladar va cambiando.

El entorno de un niño se ve sometido a muchas actividades, que van a influir de manera positiva o negativa en su alimentación, por ello muchos nutricionistas recomiendan alimentos naturales que aporten vitaminas y minerales e influyan en el crecimiento de los niños.

La publicidad puede modificar  la manera en cómo se perciben los alimentos, sin embargo debemos enfocarnos como padres en aquello que les proporcione a los más chicos, una alimentación balanceada que aporte en su desarrollo motor, esquelético, muscular y hasta intelectual.

Las actividades cotidianas también van a jugar un papel muy importante y transformador en la alimentación, está se basará más en lo que aporte para que dichas actividades se desarrollen de manera efectiva y acertada, es decir el aporte calórico adecuado.

La decoración como fuente de estimulo

La manera en cómo se presenten los alimentos en un plato va a influir poderosamente en la degustación del mismo, ya que causa una primera impresión, formando una idea premeditada que estará basada, en el color, el olor, y hasta sabor del mismo.

El emplatado llega hacer un factor determinante al momento de apreciar y valorar la elaboración de una comida. Es que los colores, la disposición de los alimentos sobre la superficie, la calidad de los alimentos usados, las texturas presentadas, influyen muchísimo.

Debe existir una unidad creadora y motivadora para que los comensales perciban como apetecible aquellos alimentos que les son presentados. La coherencia entre la ubicación y formas es indispensable, evitar aquellos espacios vacíos y en blanco es primordial.

Acá lo interesante es como esto influye en los niños. ¿Cómo pueden los padres motivar una alimentación sana?  Y a su vez ¿cómo involucrar a los niños en su preparación?

Los niños los mejores comensales

Presenta todo un desafío, para los padres, sin embargo los niños son más propensos a aceptar de buena gana un alimento cuando son tomados en cuenta por los que les gusta y en su preparación, esto estimula a un desarrollo equilibrado entre lo que preparan y comen.

La imaginación juega un papel muy importante al respecto. Crear un mundo con el que los niños se sientan motivados y hasta involucrados es vital, se necesita voluntad y paciencia, pero al consultarlos, permite que la actividad de preparación y degustación sea un éxito rotundo.

Es allí donde podemos presentar cierto tipo de alimento del cual queremos sacarle el provecho nutricional adecuado según las actividades cotidianas de los niños, un cerrajero Hospitalet puede indicarnos el equipo adecuado para nuestra seguridad personal.

Presentar frutas, vegetales y proteínas de forma divertida, adecuada y nutritiva, estimulará en los chicos la buena alimentación, la variedad e inclusive se vean motivados a consumir de manera abierta y agradable todos aquellos alimentos que los van a mantener sanos.